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Revisado el 29 de septiembre de 2026

Cuánto cuesta desarrollar un SaaS a medida en España

Dos hojas de presupuesto del mismo tamaño: una con cuatro conceptos y mucho papel en blanco, otra con catorce y la misma barra de total al pie de ambas

Cuánto cuesta desarrollar un SaaS a medida depende de la fase. En Nimboo, el diseño de producto parte de 3.500 €, el MVP en producción de 36.000 € con el diseño incluido y el producto v1 se presupuesta al cerrar el MVP. Entre proveedores las cifras bailan, porque dos presupuestos de la misma cifra rara vez incluyen las mismas partidas.

Esa última frase es todo el artículo. Si has pedido tres presupuestos y estás comparando el número final, estás comparando cosas distintas.

La respuesta corta, por fases

Nadie construye un SaaS de una vez. Se construye por fases y cada una se presupuesta al cerrar la anterior:

FasePrecioQué sale de ahí
Diseño de productoDesde 3.500 €Modelo de datos, arquitectura, alcance cerrado, prototipo navegable y presupuesto en firme de la fase siguiente
MVP en producciónDesde 36.000 €, con el diseño incluidoDos flujos de punta a punta y dos roles, funcionando con usuarios reales. Todavía sin cobro
Producto v1A presupuesto, al cerrar el MVPSuscripción y cobro, módulos completos, informes y multiidioma
Evolución390 – 1.600 €/mesLa fase que no termina

Para contrastar: en el mercado español, las guías de precios sitúan el software a medida de tamaño medio entre 15.000 y 50.000 € y una plataforma multi-tenant compleja entre 50.000 y 150.000 € o más (Efiprox). Lo que distintos proveedores anuncian como «MVP» abarca un rango todavía más ancho.

Casi toda esa horquilla sale de lo que cada proveedor llama «MVP».

Por qué dos presupuestos del mismo proyecto se llevan 15.000 €

Aquí está el problema real de comparar.

Cuando llegan tres presupuestos con la misma descripción de una página —«plataforma de gestión multi-tenant con suscripción»— y uno pone 12.000 €, otro 25.000 € y otro 45.000 €, la reacción natural es pensar que el de 45.000 € tiene más margen. Casi nunca es eso.

La diferencia está en qué ha entendido cada uno que hay que construir. Y como el documento de alcance tiene una página, los tres pueden tener razón a la vez.

Un ejemplo concreto de la misma frase leída de tres maneras. «Con suscripción» puede significar:

  • Un enlace de pago de Stripe y una comprobación de si el cliente ha pagado. Dos días.
  • Planes, cambios de plan a mitad de mes con prorrateo, impagos con reintentos, periodo de prueba, cancelación, facturas descargables y conciliación contra la pasarela. Tres o cuatro semanas.
  • Lo anterior más facturación conforme a la normativa española, con su numeración correlativa dentro de cada serie (Real Decreto 1619/2012). Sumar otra semana larga y una conversación con la asesoría del cliente.

Las tres lecturas son defendibles. Solo una de ellas te deja cobrar de verdad el mes que entra el primer cliente grande y no se sabe cuál ha cotizado cada proveedor porque el presupuesto no lo dice.

Los tres presupuestos dicen «con suscripción». Solo uno de ellos te deja cobrar el mes que entra el primer cliente grande.

De ahí sale la primera regla práctica: un presupuesto sin una lista de lo que no incluye solo sirve para empezar a hablar.

Qué no suele estar dentro

Las guías de precios que posicionan hoy en español, revisadas antes de escribir este artículo, dan rangos y listan «factores que influyen». Ninguna enumera lo que se queda fuera.

Hay un patrón que las une casi todas: lo que no se ve en una demo es lo que no se presupuesta.

El panel de administración

El cliente asume que gestionar su propio producto viene incluido. Dar de alta una organización, invitar usuarios, cambiar un rol, corregir un dato mal metido, ver por qué a alguien le falla el acceso, reenviar una factura. Nada de eso aparece en la demo porque la demo la conduce quien lo construyó.

Un panel de administración serio son entre 30 y 50 horas de trabajo. Sin él, cada incidencia de tus clientes acaba en una consulta a la base de datos y eso lo pagas igual: en horas de soporte del proveedor, mes tras mes.

El despliegue y la observabilidad

Cuando el producto está en manos de gente que paga, alguien tiene que poder saber, a las tres de la tarde de un martes, si está caído y a quién le afecta.

Eso son registros estructurados con identificador de petición, alertas que llegan a alguien, copias de seguridad restauradas al menos una vez y despliegue con vuelta atrás en un paso. Una copia que nunca se ha restaurado es solo una carpeta.

Ninguna de esas cuatro cosas se aprecia en una demostración. Todas se aprecian el primer día que algo va mal.

El resto de la lista

  • Migración de los datos que ya tienes. Siempre están peor de lo que dice quien te los entrega. Es la partida que más se subestima del sector.
  • Correo transaccional con dominio autenticado. Sin SPF, DKIM y DMARC configurados, tus avisos llegan a la carpeta de spam de tus clientes y nadie se entera durante semanas.
  • Roles y permisos comprobados en el servidor. Ocultar un botón en la interfaz no es un permiso.
  • Cumplimiento: registro de actividades de tratamiento, contrato de encargado con cada proveedor, política real de cookies.
  • Accesibilidad. Si vendes a una administración o a una empresa grande, te la van a exigir y añadirla después cuesta mucho más que hacerla desde el principio.
  • Formación y puesta en marcha. El día que se abre a usuarios reales alguien tiene que estar.

Ninguna de estas partidas es opcional en un producto que cobra. Todas son opcionales en un producto que enseña.

Qué sube el precio de un MVP

Con el alcance ya escrito, lo que sube un MVP por encima de su precio de partida es bastante predecible:

FactorImpacto
Número de flujos y de rolesEl precio de partida cubre dos de cada. Cada rol nuevo multiplica los casos de permisos que hay que comprobar
Integraciones de productoPasarela, firma, calendario, almacenamiento. Cada una son días y la documentación ajena nunca está tan bien como parece
Migración de datosDepende del estado real de lo que tengas y no se sabe hasta abrirlo
Informes y exportacionesBaratos si son tres. Caros si son «los que pida cada cliente»
IdiomasEl segundo es el caro. El tercero ya es barato
Tiempo realObliga a cambiar la arquitectura, por debajo de las pantallas

Y un factor que no está en ninguna lista y decide más que todos los anteriores: cuántas personas tienen que aprobar cada decisión por tu parte. Un proyecto con un interlocutor que decide avanza al ritmo del desarrollo. Con tres, avanza al ritmo de la agenda más ocupada.

Qué cuesta el segundo año

La segunda pregunta que nadie responde. El desarrollo se paga una vez; el producto vive cinco años.

Las partidas recurrentes de un SaaS pequeño en producción son estas:

PartidaCómo se cobra
Ejecución de la aplicaciónPor peticiones o por contenedor. En volumen bajo, cifras de un dígito al mes
Base de datos gestionadaPor cómputo y almacenamiento. Neon cobra por hora de cómputo y 0,35 $ por GB al mes y tiene un plan gratuito para proyectos pequeños
Correo transaccionalPor volumen de envíos, con saltos de plan
Pasarela de pagoStripe cobra en España 1,5 % + 0,25 € por transacción con tarjeta estándar del Espacio Económico Europeo y 2,8 % + 0,25 € con tarjeta prémium
Almacenamiento y salida de datosEl egress es la partida que dispara facturas en las nubes grandes
Evolución continua390 – 1.600 €/mes según criticidad y horas incluidas

Los precios de lista cambian cada pocos meses, así que compruébalos antes de meterlos en una hoja de cálculo. Lo que no cambia es el orden de magnitud: para un SaaS vertical con decenas de clientes, la infraestructura suele ser la partida pequeña. La grande es el trabajo humano, sobre todo soporte y evolutivos, que sigue haciendo falta el segundo año y el tercero.

Un proveedor que te da un precio de desarrollo y no te da una estimación de coste recurrente te ha respondido a media pregunta.

El margen que casi nadie calcula

Esto es aritmética pura.

Si tu producto sirve a cuarenta clientes desde una sola instalación, el cliente número cuarenta y uno te cuesta céntimos. No hay una instancia nueva que montar ni un servidor que contratar. Sube un poco el cómputo, sube un poco el almacenamiento y poco más.

En servicios, atender al cliente cuarenta y uno cuesta prácticamente lo mismo que atender al primero: horas de alguien. En producto, el coste marginal tiende a cero mientras el ingreso no.

Por eso una inversión de 25.000 €, que en un negocio de servicios sería un gasto grande, en un producto es el suelo de una estructura de costes que casi no crece cuando crece la facturación. Merece la pena hacer ese cálculo con tus propios números antes de decidir si el presupuesto es caro.

Cómo comparar dos presupuestos que no se parecen

Cinco preguntas para hacer a cada proveedor. Las respuestas se comparan mejor que las cifras:

  1. ¿Qué NO incluye este precio? Si la respuesta es «nada, está todo», el proveedor no ha pensado el alcance.
  2. ¿Qué pasa si a mitad de proyecto cambio algo? Debe existir una respuesta escrita. «Lo vemos» significa que lo verás en la siguiente factura.
  3. ¿Quién escribirá exactamente el código? Nombre. Si la respuesta es «un equipo», pregunta cuántos proyectos lleva ese equipo a la vez.
  4. ¿De quién son el código y las cuentas de infraestructura y desde cuándo? Que conste por escrito.
  5. ¿Qué me va a costar esto al mes dentro de un año? Quien no lo sepa, no ha operado nunca lo que vende.

Una respuesta descalifica sola: un precio cerrado sin un documento de alcance detrás. Nadie puede comprometer una cifra sobre algo que no ha definido, así que o lo ha definido y no te lo enseña, o no lo ha definido y la cifra no vale nada.

Cuándo conviene gastar menos

Recorta el alcance antes que el precio. Es probable que la mitad de lo que has puesto en el MVP no haga falta para cobrarle al primer cliente.

Candidatos habituales a salir de la primera fase, por orden:

  • Los informes. Casi siempre se resuelven con una exportación a hoja de cálculo durante el primer año.
  • El segundo idioma. Si tus diez primeros clientes hablan español, esto es dinero parado.
  • Las integraciones «que estaría bien tener». Espera a que un cliente que paga la pida.
  • El panel de administración bonito. El panel tiene que existir; no tiene que ser bonito.
  • La aplicación móvil. Si el producto funciona bien en el móvil desde el navegador, la aplicación puede esperar a la fase siguiente y costar bastante menos, porque el backend ya estará pensado para ella.

Quitar esas cinco cosas de un MVP puede bajar el presupuesto varios miles de euros. Es una conversación que conviene tener con tu proveedor, aunque le quite factura. Si no está dispuesto a tenerla, ya has aprendido algo útil.

Lo que no se recorta: permisos, copias de seguridad, despliegue y observabilidad. Sin esas cuatro cosas, lo que hay es una demostración.


¿Quieres ver la cifra de tu caso? Los precios de cada fase están publicados en /precios/, con lo que mueve cada presupuesto. Y si lo que tienes todavía es un proceso que hoy hacéis a mano, la fase de diseño de producto de SaaS a medida existe justo para poner precio en firme a lo demás sin comprometer el proyecto entero.

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