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A quiénInvestigación
Una web no le habla a «vuestro sector». Le habla a una persona concreta. Lo primero es ponerle nombre y apellidos.
Antes de escribir nada se define el cliente objetivo con un análisis de mercado, no con una intuición. Son cuatro preguntas: quién tiene el problema que resolvéis, quién decide y firma la compra, qué busca esa persona antes de contratar y en qué mercado y en qué idioma lo busca. La respuesta a esas cuatro es la que manda después sobre todo lo demás: qué páginas existen, cómo se titulan y con qué palabras se escriben.